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Paleontología

Reconstruyen la vida en el pasado a partir de los fósiles, restos que se han conservado de los organismos o indicios de su actividad.

La Sala destinada al origen de la vida y la fauna de la era Paleozoica se encuentra en reparación.

Una de las Salas está destinada a la Era Mesozoica, que se extiende entre los 250 y los 66 millones de años, aproximadamente. Es conocida como edad de los reptiles porque fue el grupo de vertebrados dominante sobre la tierra y el mar.

En el inicio se presenta una reconstrucción de Herrerasaurus, un dinosaurio carnívoro que habitó hace unos  230 millones de años, los restos fósiles se encontraron en el Valle de la Luna, San Juan.

También se observa un calco del ave más antigua, Archaeopteryx, que significa “pluma antigua”. Los restos se hallaron en Alemania en 1860 y tuvo una gran repercusión a nivel científico porque sus caracteres son intermedios entre los de un grupo de dinosaurios y las aves modernas.

En el centro  se exhibe el calco de un Ictiosaurio que, junto con los plesiosaurios, dominaron los mares de la era Mesozoica. Podía alcanzar hasta 18 metros de largo y sus enormes ojos les permitían cazar en las profundidades del mar. El calco exhibido corresponde a restos hallados en la provincia de Neuquén, Formación Vaca Muerta, y su edad aproximada es de 150 millones de años.  

También se exhibe el esqueleto original de Neuquensaurus, dinosaurio herbívoro del tamaño de un elefante, que habitó en la Patagonia hace aproximadamente 80 millones de años. Se destacan la reconstrucción un pequeño dinosaurio hallado en Brasil, el Guaibasaurus; un esqueleto completo de Iguanodon, dinosaurio herbívoro del continente europeo; y cráneos de varios dinosaurios de Norteamérica como el famoso carnívoro Tyranosaurus rex y los dinosaurios herbívoros Prosaurolophus y Centrosaurus. También se exhibe un cráneo de Protoceratops, dinosaurio herbívoro de Asia.

La Sala también brinda información sobre los grupos de plantas que predominaron en la era Mesozoica: las Gimnospermas, se caracterizan por poseer semillas pero carecen de flores y frutos.

Hacia el final de la sala se destaca el calco de un amonite gigante. Los amonites son invertebrados marinos muy diversificados en el Mesozoico, que se extinguieron al final de esta era. Son parientes de los pulpos y calamares pero tienen un caparazón en espiral similar al de un Nautilus. Son considerados un fósil viviente.

La extinción masiva de los dinosaurios, y de muchos otros grupos de animales y vegetales a fines del Mesozoico, se explica por el impacto de un meteorito de gran tamaño sobre la Tierra y sus consecuencias en la atmósfera terrestre, una intensa actividad volcánica o una combinación de ambas causas. A la extinción de los grandes reptiles que dominaron la tierra y los océanos durante todo el Mesozoico, siguió una gran radiación de los mamíferos, que fueron el grupo de vertebrados dominante en la era siguiente, el Cenozoico.

Megafauna 

En esta sala se exhiben representantes extintos de la fauna que vivió en la Era Cenozoica, que comenzó hace unos  65 millones de años, y se la conoce como edad de los Mamíferos. En América del Sur vivieron mamíferos de enorme tamaño, reconocidos como “Megafauna”, que habitaron en ambientes típicos del área pampeana hace unos 10.000 años. En la Sala se exhiben especies características de la Megafauna.

El Megaterio, que significa mamífero de tamaño grande, se relaciona con  los perezosos actuales. Presentaba una cola muy robusta y fuertes garras, medía hasta 5 metros de alto y habría pesado alrededor de 4000 kilogramos.

El Toxodonte, que significa diente curvo o inclinado, tenía el tamaño similar a un rinoceronte o hipopótamo. Se alimentaba de hierbas y de follaje.

Los Gliptodontes son parientes de los armadillos actuales tenían un gran caparazón con numerosas placas óseas cuyos diseños  permiten reconocer distintas especies. Las colas presentan anillos de placas óseas con púas que se presume que empleaban en las luchas entre machos.

La Macrauquenia era un mamífero herbívoro que recuerda a los guanacos y vicuñas pero no tienen relación de parentesco. Por la retracción que presentan las narinas en el cráneo se presume que tenían una pequeña trompa dirigida hacia abajo, semejante a la de los tapires.

La Megafauna pampeana convivió con la especie humana, algunas de las imágenes representadas en la sala ilustran esta relación.

Gran Intercambio Biótico Americano 

Durante la mayor parte del Cenozico, 60 millones de años, las biotas de Sudamérica  y de Norte-Centroamérica evolucionaron de manera independiente porque estuvieron separadas por una  barrera marítima a la altura del actual Istmo de Panamá. Cuando se formó el Istmo, hace unos 3 millones de años, comenzó un importante intercambio de flora y fauna, en ambas direcciones conocido como Gran intercambio Biótico Americano.

La Sala presenta esqueletos de especies autóctonas de la Megafauna sudamericana como el Glosoterio, un perezoso que pesaban unos 1000 kilogramos y estaban cubiertos por una gruesa pelambre con numerosos huesos de forma y tamaño variables que formaban una verdadera coraza interna.

También se exhibe el esqueleto de un  tigre diente de sable o Smilodon, grandes depredadores de América del Norte que provistos de garras y enormes colmillos invadieron Sudamérica durante el intercambio americano y se luego extinguieron.

En la sala se observa el esqueleto de un caballo fósil. Los caballos constituyen uno de los grupos de mamíferos más importantes de la fauna del Pleistoceno. Ingresaron a América del Sur desde el norte y finalmente se extinguieron.

Extinción de la Megafauna 

La Sala recrea un ambiente del Pleistoceno que se extendió entre los 2 millones de años y los 10.000 años. Este período es conocido como “Era de hielo” porque hubo una alternancia de épocas glaciares e interglaciares. Se exhiben algunos representantes de la Megafauna pampeana, como Megaterio, Toxodonte, dos ejemplares de Gliptodontes, y restos de mastodontes y aves fósiles. También se observa el calco de Diatryma, un ave corredora de gran porte que vivió hace 50 millones de años en América del Norte.

Se destaca el cuero y el excremento fosilizado de un Milodonte, cuya calidad de preservación es excepcional. Los milodontes eran mamíferos gigantes emparentados con los perezosos actuales, que habitaron principalmente en el extremo austral de Argentina y Chile y se extinguieron hacia fines del Pleistoceno.

El Monumento Natural Cueva del Milodon, situado en el sur de Chile cerca de Puerto Natales, incluye tres cuevas donde se hallaron restos óseos y cueros de estos animales en excelente estado de conservación, además de esqueletos humanos pertenecientes a una cultura que habría habitado las cuevas hace aproximadamente 8000 años.

Los Mastodontes evocan a los mamuts, por la forma del cuerpo y la presencia de colmillos pero ambos se clasifican en diferentes grupos taxonómicos.  Se habrían originado en Eurasia hace unos 20 millones de años y desde allí se dispersaron a los continentes africano y americano, donde vivieron hasta fines de la edad de hielo.

Stegomastodon es un mamífero proboscídeo, con aspecto muy similar a un elefante moderno, su altura era de aproximadamente 2,8 metros, pesaba unas 6 toneladas y sus colmillos curvados hacia arriba podían medir hasta 3,5 metros. Se distribuyó desde el norte de Sudamérica hasta la región pampeana.

Hacia el final se observan esqueletos de monos y roedores fósiles que evolucionaron en  América del Sur a partir de antecesores  provenientes del continente Africano.


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