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Murciélagos: buenos vecinos

Son los únicos mamíferos voladores. Se reconocen más de 1200 especies en todo el mundo. Viven en diferentes tipos de hábitats y algunos se adaptaron a las ciudades.

Los murciélagos, al igual que otras especies, son parte esencial en el delicado sistema de equilibrio ecológico, incluso algunas especies colaboran con la regeneración de los bosques y otras controlan las poblaciones de insectos considerados plagas. 

Se pueden diferenciar dos grandes conjuntos de murciélagos: los megaquirópteros y los microquirópteros. Los primeros se llaman así porque son generalmente de gran tamaño; algunas especies llegan a medir 1,80 m de envergadura alar y se los conoce también como “zorros o perros voladores” por la similitud de rasgos con ese animal. Estos murciélagos vuelan de día, tienen ojos grandes y una vista bien desarrollada, la mayoría se alimenta de frutas, algunos también comen polen y liban néctar y viven en las regiones tropicales y subtropicales de África, Asia y Oceanía.

Los microquirópteros, en cambio, se encuentran alrededor de todo el mundo, excepto en los polos. Son llamados así porque en general son de tamaño pequeño y vuelan desde el atardecer hasta el amanecer. Al contrario de la creencia general, tienen muy buena vista, pero para moverse durante la noche utilizan su famoso sistema de ecolocalización. Este sistema funciona como un radar: el murciélago emite sonidos de alta frecuencia que el humano no escucha, y luego captan los ecos de estos sonidos formando una imagen. Así, con esta imagen mental producida a partir de los ecos, los murciélagos pueden navegar en la oscuridad.

Dentro de este grupo de murciélagos existe una gran variedad de dietas. Algunos sobreviven alimentándose de pequeños peces que nadan cerca de la superficie de aguas tranquilas y otros, con hábitos más carnívoros, cazan pequeños animales, como lagartijas, ranas, ratones y hasta otros murciélagos. También están aquellos que se alimentan de frutos y luego vuelan dispersando con sus heces las semillas, y de hecho muchas de ellas sólo germinan si pasan  por el estómago de un murciélago. Cumplen un papel fundamental en el proceso de expansión de los bosques, ya que muchas de estas semillas pertenecen a plantas pioneras que colonizan áreas yermas y preparan el terreno para otras especies de plantas. Otros murciélagos se alimentan de néctar, ayudando con el proceso de polinización en numerosas plantas. Algunas de estas plantas tienen importancia comercial, tal como sucede en México con el agave o maguey, utilizada para producir el tequila, que sólo puede ser polinizada por los murciélagos de hocico largo.

Los murciélagos que se alimentan de sangre, popularmente conocidos como vampiros, realizan pequeñas incisiones con sus afilados dientes y luego lamen la sangre que brota gracias a la acción de un anticoagulante que tienen en su saliva. Actualmente se investiga el potencial uso de este anticoagulante en el campo de la medicina para ciertos tratamientos cardiovasculares y en la prevención de infartos.

La mayoría de las especies de microquirópteros son insectívoras, siendo los principales depredadores de insectos nocturnos. Es importante destacar que gran parte de los insectos que componen el menú de los murciélagos, como polillas, escarabajos y mosquitos, son plagas de cultivos y vectores de enfermedades, tanto de humanos como de animales. Por lo tanto, al regular las poblaciones de insectos, reducen el uso de venenos pesticidas.

LOS MURCIÉLAGOS ENTRE NOSOTROS

Los murciélagos utilizan distintos refugios en sus ambientes naturales; ciertas especies duermen entre las hojas de árboles o palmeras, otras en huecos de troncos y algunas en cuevas. El hombre ha ido modificando este paisaje natural, destruyendo el hábitat de muchas especies de murciélagos que hoy se encuentran por este motivo en peligro de extinción. Otras especies, en cambio, pudieron adaptarse a convivir con el hombre, utilizando cavidades en puentes, tejados, entretechos y galpones como refugios, incluso algunas especies insectívoras viven bien en las grandes ciudades. Las ciudades, además de ofrecer a los murciélagos buenos refugios en edificios y otras estructuras, convidan con un festín de insectos que se acumulan por efecto de la iluminación nocturna.

Una especie que suele encontrarse muy frecuentemente en las ciudades de la Argentina se llama Tadarida brasiliensis, que pueden comer hasta la mitad de su peso en insectos por noche.

Un estudio en el Parque Ecológico Municipal de La Plata contabilizó unos 107 individuos de esta especie que viven en el entretecho de las galerías abiertas de la casona del parque. En promedio, cada individuo pesa unos 14 gramos y por la noche la pequeña colonia del Parque Ecológico consume casi ¾ de kilo de insectos, y teniendo en cuenta que esta especie puede formar comunidades de millones de ejemplares, sólo hay que hacer un simple cálculo para determinar la enorme cantidad de insectos que pueden devorar. Científicos norteamericanos calcularon que en un área en donde hay importantes cultivos de algodón, los productores se ahorran un promedio anual de 741.000 dólares gracias a que las grandes colonias de este murciélago se alimentan de la polilla plaga de dicho cultivo.

BUENOS VECINOS

A pesar de los servicios ambientales que nos prestan, los murciélagos tienen mala fama debido a los mitos que los envuelven y las falsas historias que rondan alrededor de ellos generan preconceptos negativos que no son fáciles de revertir. Uno de esos mitos es que son portadores de rabia, una infección que afecta a todos los mamíferos atacando el sistema nervioso, siendo una enfermedad letal para la cual no hay cura una vez que el virus inicia el proceso.

Cuando un murciélago enferma de rabia, al estar afectado su sistema nervioso, se comporta de manera anormal: vuela de día, se choca objetos, no puede volar bien y cae al piso, por esto es muy importante que nunca se toque con las manos desnudas un murciélago caído. A diferencia de perros y gatos no buscan morder ni se ponen agresivos cuando están rabiosos, pero como todo animal, buscan defenderse si se sienten amenazados. En el caso de encontrar un murciélago en el piso, se lo puede tapar con un balde, caja o frasco de boca ancha y luego deslizar entre el piso y el recipiente un cartón a modo de tapa y llamar al centro de zoonosis más cercano.

Puede suceder que un murciélago entre a algún lugar por una ventana o puerta; si esto ocurre se deben cerrar todos los accesos que comunican con otras habitaciones y abrir bien las puertas y ventanas que dan al exterior, apagando la luz y saliendo de la habitación para esperar que el murciélago encuentre la salida solo. Si el animal no sale y se queda quieto colgado o en el piso, se lo puede tapar con una toalla o tela y tomarlo suavemente con la ayuda de un guante de cuero, para luego dejarlo en el exterior. También puede utilizar el método del recipiente y el cartón detallado anteriormente para sacarlo afuera. Se debe tener cuidado de no dejarlo al alcance de mascotas o niños. En la ciudad la mayoría de la gente convive con los murciélagos sin notar su presencia, incluso en la misma vivienda.

En ciertas ocasiones surgen algunos problemas de convivencia cuando el humano y el murciélago habitan la misma casa, generalmente cuando la colonia de murciélagos es numerosa. Ciertos sitios que utilizan de refugio los murciélagos pueden deteriorarse si se acumulan heces o puede haber un filtrado del polvillo de las heces y a algunas personas pueden molestarles los ruidos u olores que generan.

Tradicionalmente se suele sugerir el uso de ultrasonidos, luces fuertes y tóxicos para solucionar la presencia de plagas, sin embargo el uso sirenas no resulta efectivo, ya que no se desplazan de manera definitiva y la utilización de venenos tampoco es útil a largo plazo y es nocivo para las personas.

Sabiendo que son necesarios en una ciudad saludable, se debe buscar una solución que deje satisfechas a ambas partes y hay una propuesta alternativa para solucionar el problema con murciélagos, aplicando el protocolo de exclusión, que es un método eficaz, seguro, sencillo y económico. En este método se utiliza una tela o nylon alrededor de la salida que le permite a los murciélagos salir pero no volver a entrar. Este dispositivo se deja unos 10 días y luego hay que sellar de manera definitiva la entrada al refugio, por ejemplo con poliuretano expansible*. 

 

*Texto basado en la nota "Murciélagos: nuestros vecinos" de M. Ayelén Lutz y Mariano L. Merino, publicada en la Revista Museo N°25, de la Fundación Museo de La Plata.

 

VERDADERO Y FALSO 

:: Se dice que son ciegos, cuando en realidad tienen ojos bien desarrollados y buena vista.

:: Hay quienes cuentan que se enredan en el pelo de la gente, lo cual es muy difícil de creer si se piensa en el sofisticado sistema de radar que tienen los murciélagos.

:: En algunos lugares existen relatos de que son ratones viejos con alas, pero los murciélagos ni siquiera tienen dientes que les permitan roer.

:: En la actualidad las investigaciones indican que no están emparentados con los ratones y ubican a los murciélagos como parientes cercanos de los primates.

:: A partir del arquetípico conde Drácula de la novela de Bram Stoker, se cree que todos se alimentan de sangre, cuando sólo tres especies en todo el mundo lo hacen y ninguno vive en Europa ni sufre transformaciones.

:: En nuestra cultura se los asocia a brujerías y a demonios, en cambio en otras culturas, como las orientales, son símbolos de buena suerte.

:: Se estigmatiza a todos los murciélagos como portadores de rabia, pero las investigaciones indican que sólo un muy bajo porcentaje de murciélagos enferman de de la misma.

 

Más información:  

Fundación PCMA - Programa de Conservación de Murciálagos de Argentina
www.pcma.com.ar 

 
 
 
 
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