El Museo de La Plata
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Historia de los calcos egipcios del Museo
La colección de calcos egipcios del Museo de La Plata fue estudiada por un grupo de investigadores que logró identificar su procedencia exacta y determinar algunos significados que permanecían incógnitos hasta ahora.

El equipo de cinco especialistas que trabajó en las piezas conservadas por la División Arqueología del Museo de La Plata fue dirigido por la Doctora Andrea Zingarelli, experta en egiptología y directora Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP.

El trabajo desarrollado en torno a las 8 piezas egipcias expuestas en la sala Fragmentos de historia a orillas del Nilo, llevó 4 años y permitió conocer en profundidad cuándo y cómo habían llegado a la ciudad, además de identificar cada una de las escenas que representan estos objetos de gran importancia histórica.

Según la investigación, todos estos calcos –copias directas de los originales-, están en el Museo de La Plata desde 1902,  cuando funcionaba en el mismo edificio la Escuela Anexa de Dibujo. Pero es posible que hayan llegado antes de la mano de Luis Viglione, viajero y amigo de Dardo Rocha, quien los habría traído desde Egipto a fines del siglo XIX.

El afán coleccionista de Viglione permitió que esos calcos adquiridos en el Museo de Bulaq, actual Museo de El Cairo, se sumaran al patrimonio de la institución junto con las dos momias donadas por Rocha. La práctica filantrópica era común durante la época y eso permitió que los depósitos y las salas contaran con  objetos arqueológicos egipcios.

Los expertos que analizaron los calcos tuvieron como objetivo “el reconocimiento e identificación de los mismos”, lo que les permitió determinar que las copias son “piezas de distintas épocas de la historia de Egipto”, cada una representativa de un período distinto.

El informe elaborado por los especialistas para la División Arqueología indica que en primer lugar se identificaron “tres calcos que contienen representaciones de Hesyra, un importante personaje que vivió en tiempos del rey Djoser, en el año 2650 a. C. Estas copias corresponden a tres paneles de madera de fina factura encontrados junto a otros en la tumba de este funcionario en Saqqara”.

Estos calcos son parte de los seis originales que aún se conservan en el Museo de El Cairo, y las copias que están en La Plata constituyen “los más conocidos y difundidos por su valor estilístico e histórico”. Los jeroglíficos que nombran a Hesyra son considerados el primer testimonio escrito que hace referencia a un personaje con título médico y odontológico en la historia de la humanidad.

La estela de Intef es otra de las copias analizadas por el equipo de Zingarelli, cuyo original fue hallado en la localidad de Abidos. Esta pieza en particular, dicen los egiptólogos en su informe, “es la principal prueba a favor de una corregencia” o cogobierno entre Amenemhat I, primer faraón de la dinastía XII, y Sesostris I, un hecho poco frecuente en el valle del Nilo.

Otra de las estelas investigadas pertenece a un individuo llamado Nebwawy, “un alto sacerdote de Osiris bajo Tutmosis III”, que se inmortalizó con un texto biográfico en el que indica que la piedra tallada fue “dada como un favor del rey”, un parámetro de nobleza que explica su vinculación con la élite gobernante de la dinastía XVIII.

Entre los calcos del Museo también figura una copia del Decreto de Canopo, una serie de leyes mandadas a redactar por el faraón Ptolomeo III en tres lenguas distintas (egipcia, demótica y griega) con la intención de deificar a su hija Berenice, fallecida tiempo antes.

El Decreto de Canopo, escrito 100 años antes que la famosa Piedra Rosetta, cuya copia en el Museo sólo está en lengua egipcia, “incluye la reforma del calendario egipcio y la celebración del jubileo real y provee evidencia sobre la piedad real para con los templos, el mantenimiento de los rituales del templo y las procesiones asociadas a festivales religiosos locales”, agregaron los expertos.

Se estudió también un friso de época ptolemaica, que por su iconografía “pertenece a la segunda capilla de Osiris, en lado oeste del templo de Hathor en Dendera”. Los egiptólogos del Centro de Estudios de Sociedades Precapitalistas de la UNLP indicaron que las cuatro personificaciones que se pueden observar en el bajorrelieve son “el carnero de Mendes Banebdjed, el león Horus de Mesen, Amon-Ra de Balamun con forma humana y el halcón Sopdu de Saft”.

El último calco analizado fue el de la imagen de la diosa Hathor acompañado con la inscripción “Para Hathor, gran señora, ojo de Ra, señora de los dioses”, cuyo relieve original se encuentra en la cripta del templo homónimo.

El trabajo de los investigadores de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP es un aporte invaluable para el patrimonio arqueológico del Museo de La Plata y constituye un esfuerzo multidisciplinario para reconstruir cómo se formaron algunas de las colecciones del país.

 
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