El Museo de La Plata
ESCUDO UNLP
 
Inicio Contacto Mapa del sitio RSS
 
 
|
Una mirada antropológica sobre la quema de muñecos en La Plata
Todos los años durante el mes de diciembre, la ciudad de La Plata se convierte en escenario de la apropiación del espacio público, para desarrollar los rituales populares que se han instaurado como tradición local.
Muñecos 2

La quema de muñecos de fin de año, que tiene lugar en la mayoría de los barrios de la ciudad de La Plata, es una práctica social que se origina, según algunos autores, en los años ’50 en la esquina de 10 y 40, en ocasión de un homenaje a jugadores de fútbol del Club Defensores de Cambaceres que habían sido campeones de la Liga Amateur local. Otros estudiosos, sin embargo, rastrean su génesis en el barrio de Los Hornos.

Rosana Menna, antropóloga y especialista que trabaja en el registro y análisis de información primaria de fenómenos identitarios urbanos en la División Etnografía del Museo de La Plata, interpreta a los muñecos de fin de año como un arte efímero que está “condenado a la hoguera; que debe arder mucho tiempo, explotar y hacer mucho ruido, para que se  vaya  todo lo malo del año. En esta práctica hay mucho trabajo invertido, para luego ser extinguido; del cual no nos quedamos con más que con lo que guarda la memoria y el registro fotográfico.”

Por su parte, el Doctor Héctor Lahitte, Jefe de la División Etnografía del Museo explica que “el hecho de producir un hecho  artístico para luego entregárselo al fuego, implica un rasgo de evolución importantísimo, porque convoca y pasa, y luego vuelve a convocar y pasa; pero el mensaje queda, trasciende al objeto y llega a la persona. La elección de los personajes  a construir y quemar reflejan el estado de ánimo, las inquietudes, las esperanzas y las frustraciones del grupo. Son expresiones que se hacen a través de la exaltación de valores.”

Cronología de la quema

Menna explica en su texto “Espacio público en llamas”, publicado en el año 2009 junto a los investigadores Griselda Späth y Gonzalo Schmidt Martinez, que el ritual de la quema es practicado por “decenas de niños, jóvenes y también adultos, en cada uno de los diferentes barrios”, y se inicia con una serie de reuniones de grupos “no institucionales” que se  “autoconvocan y debaten” las tareas previas a realizar.

Según el estudio de estos autores, -que se extendió durante 10 años-, el diseño de los muñecos se piensa en forma colectiva previamente, pero puede variar durante la construcción del mismo. Generalmente las temáticas a representar son muchas veces “imitaciones de dibujos animados o historietas, objetos, personas y situaciones polémicas” Reflejan, de algún modo, el estado de ánimo local y/o nacional.

Luego de definir el diseño a realizar , comienza la etapa de “recolección y solicitud de colaboración, fundamentalmente entre los vecinos,  para obtener los primeros materiales”, -que pueden ser maderas, cartones, alambre, clavos, elementos de soldadura y diversidad de herramientas-, así como también de elementos de “compra obligatoria”, como la pirotecnia.
Sin embargo, a partir de este año, los elementos pirotécnicos explosivos están prohibidos por las autoridades municipales, “una medida que puede ser conflictiva, dado que el ruido es un elemento importante dentro del ritual, pues es el que lo que aleja los males”, manifiesta la antropóloga del Museo.

El elemento sonoro aportado por las explosiones “es una tradición italiana y, según algún relato oral que alguna vez me contaron, sería una costumbre tan vieja el uso del ruido que podríamos remontarla a la época de los romanos en la Fiesta de Lemuria”, en la que los pater familias romanos se levantaban a medianoche para realizar una serie de ritos arrojando un puñado de  habas negras por la espalda,  golpeando ruidosamente un objeto de ronce y pronunciando determinadas liturgias  para expulsar a los espíritus de los antepasados, agrega Menna.

Respecto a la organización de las tareas, Menna y los coautores del texto presentado durante el Primer Encuentro sobre Juventud, Medios de Comunicación e Industrias Culturales, JUMIC, señalan que participan también los más pequeños de ambos sexos, quienes son los encargados de recolectar fondos entre los vecinos  casa por casa, entre los automovilistas y entre los transeúntes, tarea esta que  realizan en las cercanías de la construcción.

Los jóvenes, hombres y mujeres “entre los trece y veinticinco años, sin establecer límites rigurosos, son los que realizan las tareas propias de construcción del muñeco”, como el  armado de la estructura, relleno, clavado, empapelado y pintado del muñeco. Quienes no tienen tarea asignada, “hacen compañía, ceban mate o piden dinero junto a los niños”, en tanto que la colaboración de los adultos  (mayores de treinta y  cinco años), generalmente “tiene que ver con el manejo de dinero recaudado, la supervisión de elementos pirotécnicos y la solicitud de permiso municipal que compromete al firmante a cumplir con la Ordenanza Municipal nº 10456”.

El armado del muñeco es una tarea llevada a cabo especialmente por adolescentes “quienes dedican gran cantidad de horas al día -entre cuatro a doce horas- a la construcción del muñeco, continuándose la labor durante la noche los últimos días”, incluyendo guardias nocturnas cuyo objetivo principal aunque no exclusivo, es cuidar la obra ante posibles “atentados, robos o en casos de estar concluidos, incendios intencionales” por parte de algún grupo rival.

Las actividades desarrolladas durante la totalidad del mes de diciembre convierten al espacio de construcción del muñeco en un sitio de encuentro social para los vecinos en el que no sólo se trabaja, sino también se juega, se distiende y se “comparten comidas y bebidas”.

El epílogo de las llamas

“Para que el muñeco pueda ser considerado una “buena  quema” tiene que arder un buen rato y explotar, tiene que cumplir con las exigencias de ser una manifestación estruendosa, si estas condiciones no están presentes es que la quema no fue tan buena, más allá de la excelencia del diseño”, explican los autores del estudio.

“La  realización del muñeco para la quema, como festejo de año nuevo, está dedicada al barrio, a todos y a cada uno de los ciudadanos de La Plata y por supuesto, al trabajo puesto por los miembros del grupo”. Menna, Späth y Schmidt Martinez coinciden en que “es una responsabilidad asumida desde el momento en que todos los vecinos colaboran: el muñeco debe ser concluido por el grupo para ser disfrutado por todos. El gran premio es que la fiesta logre una importante convocatoria de público, no sólo barrial, sino de la ciudad toda, más allá del reconocimiento que pueda otorgar alguna institución”.

Algunos aspectos destacables de una tradición particular

La quema es una  tradición que pasa “de generación en  generación, de adultos a jóvenes, de jóvenes a niños, ya que los  que ahora están pidiendo dinero, mañana estarán clavando el muñeco”.  

El tiempo libre que dejó la finalización de las  clases, “es rápidamente ocupado por los preparativos de estas construcciones. Esta tradición de Año Nuevo es, para sus protagonistas, ‘única, no existen prácticas similares en otras ciudades para esta época del año’.

La quema de muñecos es la Fiesta de Año Nuevo que “por ser propia de la ciudad de La Plata la hace única y la distingue  a la vez de muchas otras ciudades. Esta quema ha generado un sentimiento de pertenencia y con ello signos de identidad”.

Una explicación antropológica

El trabajo de Menna, Späth y Schmidt Martinez, asegura que La  Plata “es una ciudad que parece no tener rasgos identitarios, más allá de su programada arquitectura, siendo percibida de este modo por la gran afluencia de personas de todo el país atraídas por la Universidad”.

“Es con la Quema de Muñecos que aflora su tradición popular, en la que sus habitantes se apropian de las calles,  y convierten de esta  forma esos ‘no  lugares’ en ‘lugares’, usados para la reunión, trabajo y festejo barrial”. Dicen los autores que “se intenta así la reconquista imaginativa de los espacios públicos mostrándolos como lugar de valor cognitivo, útil para pensar y actuar renovada y significativamente en la vida social.

La gente que realiza estas ceremonias festivas “tan solo tiene una vaga idea de su significado. ¿Qué es lo que queman? El año que pasó, todo lo malo. Es el final y al mismo tiempo la señal esperanzadora de que todo vuelve a iniciarse. Una perfecta contradicción que define el carácter de toda una ciudad. En el instante más majestuoso de la fiesta, un momento fugaz, las llamas irán dando vida al rito del fuego, un fin y un inicio, acaba todo y empieza todo, como forma de destrucción del tiempo viejo y como forma de alumbrar un nuevo comienzo de la vida”, concluyen los autores.

Una práctica subalterna enmarcada en la legalidad

En 1990, fue sancionada por el Consejo Deliberante de la ciudad de La Plata, la Ordenanza número 7463 en la que se dispone: “que la quema de muñecos en la ciudad no podrá realizarse sin previa autorización del Poder Ejecutivo Comunal”.

“Básicamente el espíritu de la ordenanza es evitar por la ubicación, tamaño y composición del muñeco que la fiesta termine en una tragedia”. Más tarde, esa legislación fue moficada para que la práctica no afecte “la seguridad pública”, con un control específico sobre su ubicación, que debe ser previamente determinada por las autoridades.

El decreto N° 2039/2008, además de la ordenanza 10456, indica que los muñecos no pueden exceder los 6 metros de alto, 3 metros de ancho y 3 metros de largo. Ahora se suma la exclusión de los elementos pirotécnicos, una medida que ha traido cierta polémica entre algunos organizadores.

Otras disposiciones importantes son que entre una quema y otra deben existir como mínimo 300 metros de distancia y que los responsables de la instalación de los muñecos deberán asegurar la posterior limpieza del lugar.

Otros investigadores/as, de otras unidades académicas que analizaron la Fiesta de la Quema de Muñecos:

  • Muñecos. Otra ciudad es posible (Graciela Di María y María Branda): https://www.youtube.com/watch?v=WSVZhPSAQa4
  • Tradición (María Branda): https://www.youtube.com/watch?v=OdaksGGdtzg
  • El antropólogo Juan Cascardi evalúa los valores que se ponen en juego en la tradición platense de la quema de muñecos de fin de año. Solidaridad, encuentro, vínculos intergeneracionales, socialización, identidad: https://www.youtube.com/watch?v=vjKbr2gP5mg
  • Operativo Muñecos Platenses! - ¿Exclusividad platense?: https://www.youtube.com/watch?v=CwIVa04hhaE
 
visitar el museo 2013
 
Recorrido virtual
 
 
 
 
 
Museo Marca reg.
 
 
Marca facultad reg